Las
decisiones acerca de qué es conveniente enseñar se fundamentan en algunas
razones básicas:
1) la visión que se tenga de la naturaleza
humana y de sus necesidades
2) las funciones que se considera ha de
cumplir la educación en un nivel o especialidad determinados
3) la
valoración de los contenidos considerados relevantes en una determinada cultura
y en un momento dado; porque no todo lo que comprende la cultura tiene que ser
contemplado por las escuelas.
Lo que
enseñamos responde a opciones y valoraciones tomadas en esos tres aspectos: el
papel que desempeña para el sujeto, el valor que tienen que cumplir dentro de
la sociedad y de la cultura y una evaluación acerca de lo que vale en sí mismo
lo que se enseña.
Tratándose
de la enseñanza obligatoria, este tema no es menor, ni mucho menos, siendo
preciso considerar la importancia de las opciones que se tomen, porque éste es
un problema de verdadera trascendencia social que se debe resolver
adecuadamente. En una sociedad democrática, tolerar y establecer procedimientos
de discusión y diálogo para llegar a propuestas razonables. En una sociedad
democrática, tolerar y establecer procedimientos de discusión y diálogo para llegar
a propuestas razonables.
Consideraciones
de carácter orientador qué compete a la educación obligatoria:
·
A la educación obligatoria le
compete la educación general.
·
La especialización educativa de las
escuelas.
·
Una enseñanza obligatoria con
contenido valioso.
·
Un sujeto dotado de las
herramientas básicas para penetrar en el mundo cultural.
·
La cultura escolar sustanciosa y
densa tiene que ser subjetivada y atractiva para formar parte de los sujetos.
·
La cultura escolar tiene que
aprovechar la variedad y riqueza de los depósitos a través de los que ella
puede sernos accesible.
·
El alumno que aprende es un ser
singular al que apoyar en su autonomía.
·
La educación ilustradora requiere
un clima que posibilite la expansión creadora.
·
Profesores de calidad para la
educación obligatoria.
A LA EDUCACIÓN OBLIGATORIA LE COMPETE LA
EDUCACIÓN GENERAL A LA EDUCACIÓN OBLIGATORIA
El humanismo
renacentista, con el descubrimiento de la tradición grecolatina, proponía considerar
el cuerpo junto a la mente como aspectos educables esenciales en el ser humano.
En 1640, en su Didáctica magna, COMENIUS
sugería este objetivo para la educación:
.. puesto que toda la
vida depende de la primera edad y de su educación, se habrá perdido si todos
los espíritus no fuesen aquí preparados para todas las cosas de la vida. Y como
en el útero materno se forman a cada hombre los mismos miembros, manos, pies,
lengua, etc., aunque todos no han de ser artesanos, corredores, escribientes u
oradores, así en la escuela deberán enseñarse a todos cuantas cosas hacen
referencia al hombre completo, aunque unas hayan de ser después de mayor uso
para unos que para otros.
John Locke en 1693, en sus pensamientos sobre la educación recomendaba tener en cuenta el hecho de que el niño y el adolescente son seres con muchas facetas que considerar, proponiendo que fuesen cultivados en los aspectos mas diversos, desde la lengua hasta el baile.Rousseau entendida y proyectada desde diferentes puntos de vista, la educación del ser humano se concibe como formación general de todas las facultades o posibilidades de las que dispone la naturaleza humana.
“Hay que enseñar y
hay que educar para alcanzar la meta de la educación general, prestando atención a todas las dimensiones de
la persona humana que son susceptibles de mejorarse”
En
las sociedades complejas las clásicas funciones de la escolarización se hallan
repartidas entre distintos espacios vitales, a cargo de mecanismos de
influencia diversificados, y tienen lugar en el seno de varias instituciones.
Cabe considerar que las escuelas han de centrarse más decididamente en unas
responsabilidades que en otras, según las circunstancias y necesidades en cada
sociedad. La escolarización obligatoria tiene que ser, necesariamente,
multifuncional.
La
cultura acumulada gracias a las experiencias de los antepasados es inmensamente
variada, en cuanto a los tipos de representaciones en las que podemos hallar
“capital cultural” disponible que puede ser alimento para las experiencias personales.
La
diversidad de la experiencia, la de la cultura, la de los seres humanos, la de
sus cualidades, nos reclaman currículo, métodos, ambientes de aprendizaje y
procedimientos susceptibles de absorber las diferencias, estimular ciertas diferenciaciones
y romper, ante todo, el monolitismo de algunas tradiciones escolares
cercenadoras de la diversificación enriquecedora. Estas razones son de gran
trascendencia para el quehacer de los profesores y de las instituciones. Ellos
han de ser educadores y no sólo
enseñantes.
La
escolaridad obligatoria tiene funciones sociales que cumplir, pero su mejor
razón de ser para la sociedad es ser por sí misma creadora de seres humanos; es
decir: tener un propósito propio que defender para hacer algo mejor a la
sociedad en aquello que creamos debe ser mejorado.
LA ESPECIALIZACIÓN EDUCATIVA DE LAS ESCUELAS
Atender a las
exigencias de la educación general en la etapa obligatoria implica establecer
criterios de selección de contenidos, tener unas determinadas prioridades. Dentro
del abanico de esas finalidades, al servicio de las cuales se puede poner la
escolaridad, hay una en cuyo cumplimiento las escuelas tienen una especial
responsabilidad. Nos referimos a la inserción de los sujetos en la cultura para
que se la apropien; el extender los saberes y el hacerlos accesibles a todos.
Ésta ha sido históricamente la especialización de la escuela.
La educación general exige
la oportuna conjunción de medios pedagógicos diversos. Hablamos de función
cultural, pero ¿Qué es la cultura a efectos de ser considerada como contenido y
objetivo de la educación y, más específicamente, del currículum y de los
métodos pedagógicos? De los significados que partamos se deducirán
planteamientos, posibilidades y límites para la pedagogía. ¿La educación
escolar es el instrumento para propagar ese sentido de la cultura e insertar a
los sujetos en ella? En cierto modo sí, pero con algunos matices.
El
primero, consiste en comprender que el tiempo y los medios de que
disponen las escuelas no permiten cumplir tan exigente carga.
El segundo, consiste en hacer la salvedad de que las escuelas, que son
instituciones reflexivas y agentes que tienen que procurar la mejora de la
condición humanas.
El tercer matiz se
refiere a la actitud con la que la educación se acerca a este sentido
antropológico de la cultura, para que los sujetos se la apropien subjetivamente
de una forma personal y crítica.
En este sentido también
existe una especialización de la escuela, que consiste en que la acción de
inserción cultural debe provocar la conciencia de los sujetos sobre el papel
que desempeña la cultura en la vida de las personas, lo que representa y ha
representado para ellas. Es función de la pedagogía provocar un distanciamiento
entre el que mira lo que le rodea y su entorno, para que la inserción en la
cultura sea reflexiva. Esta forma especializada de educación no es contraria a
su misión socializadora de carácter inclusivo, sino la forma educativa de
incluir a los sujetos, para que éstos sean autónomos, libres y razonables. La
escuela es un lugar privilegiado en el que la cultura es diseccionada, escrutada,
analizada; es decir, “estudiada”. El proyecto moderno de educación parte de una
cierta, aunque no exclusiva ni excluyente, especialización de las escuelas en la
función de penetrar y de mostrar reflexiva y críticamente el mundo, lo que ha
sido, cómo ha sido interpretado y cómo fue sentido.
1)NLa
comunicación interpersonal directa de experiencias, vivencias y visiones
personales, por medio de la narración oral y del diálogo; tan útil en el medio
escolar como lo es fuera de él.
A pesar de todo, el uso
de la narración y del diálogo son formas de comunicación válidas para la
función cultural de las escuelas, a pesar de que los apóstoles de las nuevas
tecnologías de la comunicación critiquen su obsolescencia.
2) Educar requiere
tener experiencias directas con el mundo, mostrar para entender,
analizar y enriquecerse. Es una posibilidad siempre limitada para los centros
escolares, aunque más de lo que es inevitable, al ser éstos espacios
delimitados, separados del resto de la vida.
3)NEl medio
educativo por antonomasia para la transmisión de la cultura elaborada y
codificada lo constituye la lecto-escritura, que abre enormemente la comunicación
en el tiempo, en el espacio y en cuanto a la variedad de contenidos
disponibles.
UNA ENSEÑANZA OBLIGATORIA CON CONTENIDO VALIOSO
El proyecto moderno de educación valora la acumulación del
saber en las más variadas facetas de la cultura y quiere difundir ese bagaje a
las generaciones que se suceden. Sin tradición que transmitir no hay educación
posible.
La educación será la encargada de unir de manera
indisociable la tradición valorada en cada momento y las disponibilidades y
capacidades para mantenerla en constante proceso de reconstrucción. La educación prepara para entender y participar en el mundo
al proporcionar la cultura que lo compone y su historia, Se aprende cultura en
las escuelas no para reproducirla ni para ser deslumbrado por ella, sino para
que sea alimento de la subjetividad. Lo específico de la escuela no es sólo
facilitar la entrada en ese mundo cultural para participar de él, sino que su
singularidad está en el poder permitirnos ensanchar la experiencia disponible,
propiciar la superación de la cultura que nos es accesible de manera inmediata.
Este sentido cultural denso de la escuela es especialmente
valioso y necesario para los que tienen posiciones más débiles en la desigual
distribución del capital cultural, en una sociedad en la que se producen
desiguales oportunidades de acceso a los saberes, quienes, paradójicamente, son
los que más fracasan. Ellos son los que menos posibilidades tienen de penetrar
en el mundo cultural complejo, si no cuentan con la ayuda de la agencia
distribuidora de conocimiento que es la escuela.
Las proclamas la educación obligatoria: un proyecto y una
realidad social... que insisten en la importancia de aprender a aprender tienen
sentido en una cultura que nos va a obligar a estar siempre aprendiendo y
renovando lo aprendido, aprender a aprender es un efecto derivado o habilidad
adquirida como consecuencia de ejercitarse aprendiendo algún material, algún
contenido en unas determinadas condiciones.
UN SUJETO DOTADO DE LAS HERRAMIENTAS BASICAS PARA PENETRAR EN EL MUNDO CULTURAL
“La posibilidad de recoger, de cultivar y de hacer vivir
todas las experiencias del pasado es uno de los elementos esenciales para la
formación del presente. La educación consiste, creo, en modelar el presente de
nuestro lenguaje con el pasado de ese inmenso legado en el que unos cuantos
signos, esas contadas letras de la escritura, se convierten en múltiples ojos,
que nos enseñan nuevas formas de entender lo real.”
La fuente más potente, nutrida y accesible de la cultura reside
en el “mundo escriturado”, si la cultura nos constituye en seres humanos y nos
inserta creativamente en una tradición, una
parte esencial de la misma es la que se halla depositada para ser interpretada
constantemente en codificaciones escritas, las lecturas que hagamos son los
materiales de nuestra propia construcción, educación
y ejercicio de la lectura son una misma realidad.
La lectura transfiere cultura objetivada al sujeto, da
contenido y forma a nuestras capacidades y constituye la subjetividad que mira
al mundo de otra forma, permitiendo imaginar otros mundos, democratizar esta
capacidad es uno de los recursos más eficaces para avanzar en el camino de la
justicia cultural, un ser humano, un grupo social, una sociedad que no lea no
pueden participar en el mundo, ni entenderlo, ni tener verdadera autonomía de
pensamiento en sociedades complejas. No sólo en las escuelas se lee, claro
está, y, acaso, lamentablemente, en ellas se lea menos que en otros lugares y
momentos, aunque es allí donde la mayoría descubre el valor de la herramienta
que comentamos. El perfeccionamientodeestepotentemecanismoculturaltienequellegaralsuficiente
nivel de dominio y provocar experiencias motivadoras.
.Es la forma de prevenir que no se les deteriore tan
preciada herramienta hasta caer en el analfabetismo funcional, que hoy es tan
frecuente, incluso, en los que han tenido una escolaridad prolongada.
Si la lectura denota apropiación, la escritura significa
producción creadora y disciplinada para el tráfico de la comunicación entre
lector y escribiente, respecto de la escritura, la experiencia escolar es más
determinante que en el caso de la lectura, en las sociedades alfabetizadas,
leer es parte de las prácticas cotidianas en los ámbitos más diversos de la
vida. En la educación obligatoria, desgraciadamente, la lectura y la escritura
no tienen el lugar que les corresponde, ni se propicia suficientemente el que
sean lo que antropológicamente posibilitan.
LA CULTURA ESCOLAR SUSTANCIOSA Y DENSA TIENE QUE SER
SUBJETIVADA Y ATRACTIVA PARA FORMAR PARTE DE LOS SUJETOS
La
fe en el progreso que supone considerar que la cultura y la razonabilidad dotan
al hombre de una segunda naturaleza es uno de los pilares que sustentan el
sentido de la escolaridad obligatoria. La educación,
opina BRUNER (1997), es una forma de vivir la cultura, no de almacenarla; es
hacer de ésta tejido de nuestro pensamiento, herramienta utilizable para otras
adquisiciones. Los contenidos culturales sólo
son fecundantes en la educación general si se incorporan a nuestras formas cotidianas
de percibir, sentir, de emocionarnos, de entender, de pensar, de expresarse y
hasta de comportarse. La clave de la
pedagogía reside en ver si tiene lugar o no y en qué condiciones ocurre el nexo
entre la cultura objetivada y la estructura mental y de la personalidad de los
que aprenden. El fracaso cultural se refiere
a la improcedencia de esas normas, a su falta de relevancia, actualidad o
sentido; este fracaso puede afectar a los fracasados escolares y a los que superan
las normas establecidas y acaban con éxito la escolarización. Varios son los criterios que nos parece conveniente seguir para
que tenga lugar el éxito en la subjetivación de la cultura:
1) Potenciar la
significatividad de lo que se aprende; es decir, garantizar el sentido de lo
aprendido. Lo cual significa que el “material” nuevo se añade a los
significados poseídos por los sujetos, los perfecciona y se interrelaciona con
contenidos ya subjetivados, disponibles en los sujetos.
2) Coordinar todos los
contenidos de la escolaridad o de una fase de la misma de manera vertical (los
aprendidos en distintos tiempos, cursos o niveles) y de forma horizontal (los
aprendidos simultáneamente, pero enseñados por diferentes profesores,
pertenecientes a asignaturas distintas). El orden “interior” que exige la
estructura de la textura mental a la que hemos aludido se facilita desde el
exterior con un orden, una coordinación y una secuencia de “lo enseñado”.
3) interés
o motivación es la energía que nos impulsa, lo que da empuje a nuestras capacidades
y habilidades, lo que nos lleva a crecer y a llegar más allá de lo que somos y
tenemos. Aprender con motivación, hacer interesante lo que se enseña, es
garantía de que la apropiación subjetiva de la cultura ocurrirá y de que el
aprendizaje significativo en estas condiciones generará actitudes positivas
para seguir aprendiendo, que es otro objetivo esencial para la educación
permanente en la sociedad del conocimiento. Esta condición psicológica implica la
necesidad del reto pedagógico de trabajar e investigar de manera constante para
que la cultura impartida en las escuelas resulte motivadora para quienes deben
aprenderla significativamente.
LA CULTURA ESCOLAR TIENE QUE APROVECHAR LA VARIEDAD Y
RIQUEZA DE LOS DEPÓSITOS A TRAVÉS DE LOS QUE ELLA PUEDE SERNOS ACCESIBLE
La
imprenta multiplicó la expansión de las voces que podían hacerse publicar a
través de esa tecnología, con lo cual los lectores tuvieron a su alcance mayor
disponibilidad de contenidos, más variedad en los mismos y más independencia
para conectar y dialogar con las ideas. Con
la difusión de las técnicas de impresión, más variedad de voces adquirieron
autoridad y, sobre todo, mayor proyección pública. Como consecuencia de los avances en la
alfabetización y en la difusión de las tecnologías para expandir la cultura
escrita, quedaba claro que la capacidad de ilustrar no era dominio exclusivo de
las instituciones escolares, si bien en ellas encontraba un espacio
institucional especializado importante.
El reto cultural que presentaba la nueva situación a las instituciones escolares
tenía una doble posibilidad: o bien daban acceso a la multiplicidad de mensajes
que la expansión de los contenidos legibles posibilitaba, gracias a los nuevos
avances, o bien debía “especializarse” en ciertas lecturas, relegando el resto
a las prácticas culturales extra y para escolares. Las nuevas tecnologías que asocian las computadoras con las
tecnologías de la comunicación profundizan en los mismos efectos que trajeron
la imprenta y la industria de la edición.
EL ALUMNO QUE APRENDE ES UN SER SINGULAR AL QUE APOYAR EN
SU AUTONOMÍA
El
ideal ilustrado creyó que el camino para que los individuos alcanzasen la
capacidad de ser libres consistía en dotarles de cultura. Ser aceptablemente cultivado es condición para insertarse en
el mundo y comprenderlo, ser autónomo y obrar con criterio propio y aceptar
responsablemente las limitaciones que impone la libertad de los demás.
La “utilidad” de la cultura que se convierte en parte del
tejido experiencial de los individuos va más allá del logro de la transmisión eficaz
de una tradición y de los conocimientos valiosos, de la formación de
inteligencias bien pertrechadas o de la capacitación para el mundo del trabajo.
Esta potencialidad, que es objetivo esencial para
la educación en una sociedad democrática, nos plantea exigencias en cuanto a
los métodos de aprendizaje, en cuanto a los contenidos y en lo que se refiere
al clima de libertad en las instituciones educativas.
LA EDUCACIÓN ILUSTRADORA REQUIERE UN CLIMA QUE POSIBILITE
LA EXPANSIÓN CREADORA.
La inteligencia, la
creatividad, la expansión de las posibilidades de cada uno, el crecimiento
individual, el sujeto que se va perfilando como identidad única, requieren de
un clima no amenazador para que el crecimiento que propicia la interacción del
individuo con la cultura no tenga que sustraer energías para defenderse o para
resistir. Crecer requiere, desde luego, un orden, una urdimbre que dé sentido a
los pequeños pasos que el niño y el adolescente van dando. Los aprendizajes
escolares difieren de los aprendizajes experienciales naturales en que buscan
un orden, exigen esfuerzos y reclaman un trabajo a los aprendices. Esfuerzo y
disciplina son compatibles con un clima de relaciones interpersonales e
institucionales cargado de racionalidad y desprovisto de temores e
inhibiciones. La apuesta utópica ilustrada tiene que ser compatible con los
valores de democracia, de libertad y de respeto a los derechos de quienes
aprenden y a las condiciones para que esos aprendizajes ocurran de la mejor
forma posible.
PROFESORES DE CALIDAD PARA LA EDUCACIÓN OBLIGATORIA
La
educación obligatoria es la base cultural de un país o de un pueblo. Invertir
recursos en ella interesa por muchos motivos. La calidad de los profesores es
el límite de la calidad total que puede obtenerse en el sistema educativo. Qué
deben ser y cómo deben actuar los profesores depende de consideraciones sobre
su formación pedagógica, su bagaje cultural, sus cualidades personales, sus status
social, las condiciones y regulaciones de su trabajo, su ética profesional, la
percepción que tienen de sí mismos como profesionales o educadores. Todo eso
define sus actuaciones y la calidad de su enseñanza. La actuación de los profesores
de la educación obligatoria debe responder a la lógica, a los valores y a las
funciones que dimanan del espíritu que la anima.
Los profesores deben tener
autonomía profesional pero no el derecho absoluto a determinar su práctica, lo
mismo que el médico no debe tener el poder absoluto de decidir lo que es la
vida saludable. Su función es fruto de la delegación de responsabilidades que
la familia y la sociedad depositan en ellos. Reconoce una autonomía profesional apoyada en
su mejor preparación y conocimiento que debe quedar sujeta a escrutinio
público. Sin profesorado de calidad no hay educación de calidad. Puede haber
otra cosa, pero no educación. Otras medidas de política educativa, otros medios
e innovaciones, podrán mejorar la educación Estos factores pueden incrementar
la calidad de la educación sólo a través de la mejora de la calidad de la
actuación de los profesores.









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